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Sed excesiva
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Aumento del apetito
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Fatiga
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Frecuentes deseos de
orinar, especialmente de noche
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Mareos
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Cambios en la visión
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Perdida
repentina de peso
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Heridas que no sanan
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Estados de inconciencia
frecuentes
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Hormigueo o adormecimiento en las manos o los
pies
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Irritabilidad
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